La Unión Europea volvió a postergar la votación que definiría si el sistema de conducción supervisada de Tesla, conocido como Full Self-Driving (Supervised), puede autorizarse en todo el bloque. El Comité Técnico de Vehículos de Motor (TCMV), el organismo encargado de estas decisiones, no tiene previsto reunirse de nuevo hasta diciembre, lo que descarta por completo la fecha del 6 de octubre que la propia Tesla había señalado como posible en sus comunicaciones previas.

Un proceso que arrancó en los Países Bajos
Todo este proceso regulatorio se originó cuando los Países Bajos aprobaron el sistema FSD Supervised a nivel nacional en abril de 2026, y posteriormente solicitaron a la Comisión Europea extender esa autorización a los 27 países del bloque mediante el artículo 39 del reglamento de homologación de tipo, un mecanismo pensado específicamente para tecnologías novedosas que todavía no encajan en el marco regulatorio estándar. Esa solicitud es, en esencia, lo que el TCMV debía someter a votación, y lo que ahora queda aplazado hasta, como mínimo, la reunión de diciembre.
Qué apareció realmente en la agenda de octubre
Pese a que Tesla había dejado entrever la posibilidad de una votación el 6 de octubre, la agenda preliminar del TCMV para esa fecha solo incluye la «continuación de las discusiones sobre la solicitud de los Países Bajos para una autorización conforme al artículo 39», con apenas 25 minutos asignados y sin ninguna votación formal contemplada. Esa diferencia entre lo que Tesla anticipaba y lo que efectivamente aparece en la agenda oficial ilustra bien la brecha que a veces existe entre las expectativas de una compañía y el ritmo real de los procesos regulatorios europeos.
Las objeciones que todavía no se resuelven
Detrás del aplazamiento hay objeciones concretas de varios países que aún no han sido resueltas, entre ellas preocupaciones planteadas por Suecia y Francia relacionadas con la capacidad del sistema para exceder límites de velocidad y con la atención real que mantiene el conductor mientras el sistema opera. Estas dudas no son menores: la aprobación mediante el artículo 39 requiere el respaldo de al menos 15 países miembros que representen, en conjunto, un 65% de la población total de la Unión Europea, un umbral que hoy está lejos de alcanzarse.
Un respaldo que todavía es minoritario
Hasta el momento, solo siete de los 27 países de la Unión Europea reconocen la autorización otorgada por los Países Bajos: Dinamarca, Bélgica, Estonia, Lituania, Eslovenia, Chequia y los propios Países Bajos. En conjunto, esos países representan apenas alrededor del 12% de la población total del bloque, una fracción muy por debajo del 65% necesario para que la autorización se extienda de forma automática a toda la Unión Europea bajo el mecanismo solicitado.
Qué está en juego para Tesla en Europa
Una autorización a nivel de la Unión Europea le permitiría a Tesla ofrecer su sistema FSD Supervised de manera uniforme en los 27 países del bloque, sin depender de aprobaciones país por país, un proceso mucho más lento y fragmentado que el que enfrentan actualmente. Para una compañía que ya despliega esta tecnología de forma más amplia en Estados Unidos y en partes de Asia, este retraso regulatorio en Europa representa una desventaja competitiva frente a mercados donde el sistema ya opera sin las mismas restricciones.
Una aprobación que sigue sin fecha firme
Con la próxima reunión del comité recién prevista para diciembre, y con objeciones de países como Suecia y Francia todavía sobre la mesa, la aprobación europea de FSD Supervised queda, en el mejor de los casos, para el cierre de este año. Hasta entonces, Tesla deberá seguir operando en Europa bajo el mismo mosaico regulatorio fragmentado que ha caracterizado la llegada de su tecnología de conducción asistida al continente desde hace varios años.