Maserati Classiche certificó la autenticidad del primer Maserati 5000 GT Frua, identificado con el número de chasis 103.064. Además, se convierte en el primer ejemplar de toda la familia 5000 GT que recibe este reconocimiento oficial.

El modelo forma parte de una producción extremadamente limitada. Maserati fabricó únicamente 34 unidades del 5000 GT entre 1959 y 1964. De ellas, solamente tres recibieron una carrocería diseñada por Pietro Frua.
Un automóvil creado para el sah de Persia
La historia del Maserati 5000 GT comenzó a finales de la década de 1950. Después de conducir un 3500 GT, el sah de Persia pidió a Maserati un automóvil más potente, lujoso y exclusivo.
El ingeniero Giulio Alfieri, entonces director técnico de la marca, encabezó el proyecto AM103. La meta consistía en trasladar parte de la tecnología de competición de Maserati a un gran turismo confortable.
El primer 5000 GT utilizó un motor V8 de 5.0 litros derivado del propulsor del Maserati 450S de carreras. En su configuración inicial, desarrollaba más de 350 caballos mediante un sistema de carburadores.
Posteriormente, la mecánica recibió inyección indirecta Lucas y modificaciones en el sistema de distribución. La potencia de estas versiones se mantuvo alrededor de 340 caballos.
Distintos diseñadores para una producción exclusiva
La base del 5000 GT fue interpretada por varios carroceros italianos. Touring realizó el primer diseño, presentado durante el Salón del Automóvil de Turín de 1959.
Posteriormente participaron Allemano, Pininfarina, Monterosa, Ghia y Frua. Cada compañía desarrolló una carrocería distinta sobre la misma plataforma.
Esta variedad convirtió al Maserati 5000 GT en una colección de automóviles prácticamente únicos. La combinación de exclusividad, fabricación artesanal y precio elevado limitó su producción a 34 ejemplares.
El primer 5000 GT diseñado por Frua
Pietro Frua diseñó tres unidades durante 1962. El automóvil que acaba de recibir la certificación fue el primero de ellas.
Originalmente, lucía una pintura denominada Luci di Mezzanotte y un interior en color Camoscio. Maserati lo utilizó para realizar pruebas y demostraciones antes de presentarlo públicamente durante el Salón de Ginebra de 1963.
La propuesta de Frua incorporaba superficies acristaladas amplias, una línea de cintura baja y una silueta estilizada. Los detalles cromados y el emblema del tridente situado sobre la parrilla completaban su apariencia.
Tras la presentación, el vehículo llegó a Francia. Allí fue conducido por Karim Aga Khan IV, quien quedó tan impresionado que encargó otro 5000 GT Frua para su colección.
De la familia real saudita a un almacén en Egipto
A finales de 1963, el primer ejemplar regresó a la fábrica de Módena y posteriormente fue vendido en Roma. En 1966 volvió a Maserati, donde recibió mantenimiento y una pintura Rosso Rubino Chiaro.
El nuevo propietario fue el príncipe saudita Magid Ben Saoud, quien entregó el automóvil como regalo a su padre, el rey Saud bin Abdulaziz Al Saud.
Después de la Guerra de los Seis Días de 1967 y la salida del antiguo monarca de Egipto, las autoridades egipcias confiscaron el vehículo. Desde ese momento permaneció fuera de la vista pública durante más de tres décadas.
El Maserati reapareció en 2000 dentro de un almacén de El Cairo. Su odómetro registraba solamente 12,700 kilómetros y conservaba buena parte de sus componentes originales.
Un coleccionista de Texas compró el automóvil y lo envió a Módena. Allí recibió una restauración que duró cuatro años. En 2004 volvió a presentarse ante el público durante el Concurso de Elegancia de Villa d’Este.
¿Qué significa la certificación?
Maserati Classiche analiza las características técnicas del vehículo, sus documentos históricos y los registros conservados por la compañía.
El programa comenzó en 2021 y puede certificar automóviles con más de 20 años, ediciones especiales y modelos de producción limitada.
Para MundiAutos, la certificación del 5000 GT Frua demuestra la importancia de documentar y conservar los automóviles históricos. No se trata únicamente de confirmar piezas y números de serie, sino de proteger una historia relacionada con diseñadores, coleccionistas y familias reales.
El chasis 103.064 sobrevivió a cambios de propietario, conflictos políticos y décadas de almacenamiento. Ahora, su autenticidad queda respaldada oficialmente por la marca que lo construyó.