BMW reveló los precios y la autonomía de la segunda generación del i3, y la cifra que más llama la atención es su rango estimado: hasta 468 millas, cerca de 753 kilómetros, con la configuración de ruedas más eficiente. Es una cifra que pocos sedanes eléctricos de lujo han logrado alcanzar hasta ahora, y llega acompañada de un rediseño profundo que busca posicionar al i3 muy por encima del modelo compacto que llevaba ese nombre hace una década. El precio, sin embargo, también refleja esa ambición: arranca en 62.850 dólares, bastante por encima de rivales directos como el Tesla Model 3.

De qué i3 estamos hablando en realidad
El nombre i3 generó cierta confusión desde que BMW lo recuperó: el primer i3, lanzado hace más de una década, fue un pequeño urbano eléctrico pionero en el uso de fibra de carbono. Esta segunda generación no tiene relación alguna con aquel modelo más allá del nombre: se trata de un sedán eléctrico de tamaño medio, construido sobre la nueva arquitectura de BMW para vehículos eléctricos, y pensado para competir en el segmento premium donde hoy dominan Tesla, Mercedes-Benz y Polestar. El salto de identidad es tan grande que BMW decidió presentarlo casi como un modelo completamente nuevo.
Las cifras que definen al nuevo i3
La versión de lanzamiento, llamada i3 50 xDrive, combina dos motores eléctricos —uno delantero y uno trasero— que en conjunto entregan 463 caballos de fuerza y 476 libras-pie de torque. El motor trasero funciona de forma permanente para la propulsión y la regeneración de energía, mientras que el delantero puede desacoplarse en ciertas condiciones para reducir la resistencia a la rodadura y mejorar la eficiencia. Según las estimaciones de BMW, el consumo rondaría los 24,18 kWh cada 100 millas, aunque la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) todavía no ha publicado sus propias cifras oficiales. La autonomía varía entre 446 y 468 millas dependiendo de las ruedas elegidas, ya que los diseños más aerodinámicos sacrifican algo de estética a cambio de mayor eficiencia.
Un catálogo de opciones que puede elevar bastante el precio
Más allá del precio base, BMW ofrece un menú extenso de paquetes que puede llevar el valor final del vehículo por encima de los 70.000 dólares. Entre las opciones disponibles destacan el paquete M Sport por 2.000 dólares, un sistema de manejo autónomo asistido en autopista que funciona hasta 85 millas por hora por 2.500 dólares, un paquete tecnológico con pantalla de realidad aumentada y sonido Harman Kardon por 1.900 dólares, cámara de 360 grados por 750 dólares e interior de piel real por 1.500 dólares. Esa estructura de precios, cada vez más común entre fabricantes alemanes, convierte la configuración final en una decisión tan importante como la elección del modelo mismo.
Cómo se posiciona frente a la competencia
Comparado con el Tesla Model 3 Performance, que arranca en 56.630 dólares, el i3 base resulta considerablemente más caro desde el inicio, incluso antes de sumar cualquier opción adicional. BMW parece apostar a que una porción significativa de los compradores de sedanes eléctricos de lujo está dispuesta a pagar más por la marca, el acabado interior y una autonomía que supera a la mayoría de sus competidores directos. Es una apuesta que ya probaron Mercedes-Benz con el EQS y Porsche con el Taycan, con resultados desiguales según el mercado y el momento.
La diferencia de precio con Tesla plantea una pregunta de fondo: ¿cuánto están dispuestos a pagar los compradores por una experiencia de marca tradicional frente a la propuesta más directa de Tesla? BMW apuesta a que el acabado interior, el prestigio de la marca y la autonomía líder de su categoría justifican esa brecha de más de 6.000 dólares, aunque el veredicto final lo dará el mercado.
Qué significa este lanzamiento para BMW
Para BMW, el nuevo i3 es también una declaración de intenciones sobre hacia dónde quiere llevar su gama eléctrica: autonomía más larga, potencia más alta y un catálogo de tecnología de asistencia a la conducción que compite directamente con los sistemas más avanzados del mercado. La marca todavía no ha confirmado si lanzará una versión de tracción trasera más accesible, algo que podría ampliar el atractivo del modelo hacia compradores con un presupuesto más ajustado, aunque por ahora el foco está puesto en consolidar la versión de mayor desempeño.
El lanzamiento también llega en un momento en que BMW necesita reforzar su presencia en el segmento eléctrico premium, donde marcas como Mercedes-Benz, Audi y la propia Tesla compiten con lanzamientos cada vez más frecuentes. Mostrar cifras de autonomía que superen las 450 millas es, en ese sentido, tanto un argumento técnico como una herramienta de mercadeo: BMW necesita que el i3 se perciba como un salto real frente a la generación anterior de eléctricos alemanes, y no como una simple actualización de especificaciones.
Una apuesta cara, pero con argumentos sólidos
El nuevo BMW i3 llega con cifras que pocos rivales pueden igualar en autonomía y potencia combinada, aunque a un precio que lo aleja claramente de ser una opción accesible. Para quienes buscan un sedán eléctrico premium con el respaldo de una marca histórica alemana, el argumento parece sólido; para el resto del mercado, seguirá siendo una referencia de hasta dónde puede llegar la tecnología, más que una opción real de compra.