Foxconn y Mitsubishi Electric: alianza por el coche eléctrico japonés

19 octubre, 2026

Foxconn, el mayor fabricante de electrónica del mundo, acaba de dar un paso decisivo para consolidarse en el negocio del automóvil. El 16 de octubre de 2026, su filial de inversión Lin Yin International Investment firmó con Mitsubishi Electric la compra del 50% de Mitsubishi Electric Mobility, la división de componentes para automóviles del grupo japonés. El precio estimado es de unos 115.000 millones de yenes, alrededor de 727 millones de dólares, y las dos empresas gestionarán el negocio a partes iguales. Es la operación más importante de Foxconn en el sector hasta ahora.

Qué se ha firmado exactamente

Según el comunicado oficial de Mitsubishi Electric, el acuerdo de transferencia de acciones se firmó el 16 de octubre, tras un memorando de entendimiento suscrito el 24 de abril de 2026. El negocio se valora en 320.000 millones de yenes en valor empresarial (unos 2.000 millones de dólares) y 230.000 millones de yenes en valor de capital. La operación se cerrará previsiblemente en octubre de 2027, una vez superadas las revisiones de competencia, según los calendarios publicados. Entonces, Mitsubishi Electric Mobility pasará a ser una empresa asociada de Mitsubishi Electric. Según el calendario previsto, esto ocurrirá a partir del tercer trimestre del ejercicio fiscal que termina en marzo de 2028, después de que los accionistas aprueben la escisión en la primera mitad de ese ejercicio.

Qué hace Mitsubishi Electric Mobility

La compañía, con sede en Tokio, fue creada el 1 de abril de 2024 como filial de Mitsubishi Electric y está presidida por Kazunori Tanaka. Desarrolla, produce, vende y presta servicio de equipos para automóviles. En el ejercicio cerrado en marzo de 2026 tuvo unos ingresos de 875.600 millones de yenes, según el comunicado. Electrek precisa que se trata de un proveedor tradicional de primer nivel, con productos como alternadores, bobinas de encendido y sensores de radar, además de un negocio más pequeño de grupos motopropulsores eléctricos. Según ese medio, su beneficio operativo fue de 54.400 millones de yenes, un margen del 6,2%.

Quedan fuera del acuerdo los semiconductores de potencia de Mitsubishi Electric, que pertenecen a otra división y están en conversaciones de fusión con Rohm y Toshiba.

Por qué le interesa a Foxconn

Foxconn llevaba años buscando un lugar en la industria del automóvil. Según Electrek, se marcó en 2020 el objetivo de suministrar componentes o servicios para el 10% de los vehículos eléctricos del mundo, unos tres millones de coches entre 2025 y 2027. Sus intentos anteriores, que incluyeron prototipos de su marca Foxtron y una planta en Lordstown, Ohio, no habían dado el resultado esperado. Con esta compra, la compañía gana un socio con experiencia en electrificación, software y control de vehículos. Foxconn, que facturó unos 260.000 millones de dólares en 2025 según el comunicado de Mitsubishi Electric, aporta escala industrial; la japonesa, años de conocimiento en componentes.

Jun Seki, responsable de estrategia de vehículos eléctricos de Foxconn y antiguo directivo de Nissan, calificó la tecnología de control electrónico de Mitsubishi como «lo más atractivo» del acuerdo. Seki añadió que Foxconn quiere hacer de Mitsubishi Electric «nuestro ancla en Japón» y colaborar con otros fabricantes de piezas y marcas de automóviles.

El objetivo: plataformas eléctricas «hechas en Japón»

Ambas empresas planean combinar la ingeniería de Mitsubishi Electric Mobility con la velocidad, escala y capacidad de despliegue de Foxconn. El comunicado oficial menciona tres fortalezas: los grupos motopropulsores eléctricos, el software y el control del vehículo. La idea es desarrollar plataformas eléctricas para el mercado japonés, venderlas primero a los fabricantes del país y expandirlas después al resto del mundo bajo el sello «Made in/by Japan».

Según Electrek, los socios se fijan una meta de más de un billón de yenes en ingresos (unos 6.300 millones de dólares) para el ejercicio fiscal que comienza en abril de 2030.

Una operación con luces y sombras

Como en toda operación de este calibre, hay matices. El valor de capital de la unidad es inferior a sus activos netos, por lo que Mitsubishi Electric prevé registrar una pérdida por deterioro de unos 100.000 millones de yenes en el ejercicio que termina en marzo de 2027. Es un efecto contable puntual que la propia compañía ha comunicado. Los ingresos del último ejercicio también bajaron respecto al año anterior, y Mitsubishi espera 820.000 millones de yenes este año, según Electrek.

Para el sector, lo relevante es la señal estratégica. Un gigante de la electrónica y un especialista en componentes de automoción se unen para desarrollar coches eléctricos en un momento en que la competencia china presiona a los fabricantes tradicionales. Si el proyecto cumple lo que promete, Japón podría contar con una nueva plataforma tecnológica compartida entre varias marcas.

Lo que viene

Hasta octubre de 2027 quedan pasos formales: la aprobación de los accionistas, la escisión del negocio y las revisiones antimonopolio. Después empezará el trabajo real de convertir la alianza en productos. Habrá que ver qué fabricantes japoneses se suman como clientes y qué plazos manejan.

El acuerdo no pondrá nuevos coches en la calle mañana, pero sí redibuja el mapa de proveedores del futuro.