FedEx y Harbinger: 2.000 camiones eléctricos para el reparto

16 octubre, 2026

FedEx ha decidido que el futuro de sus rutas de reparto urbano será eléctrico, y lo ha anunciado con un pedido de proporciones poco habituales. La empresa de paquetería ha encargado 2.000 camiones eléctricos de tamaño medio a Harbinger, una compañía especializada en vehículos comerciales eléctricos, en una operación valorada en más de 300 millones de dólares. Harbinger la describe como el mayor pedido vinculante de camiones eléctricos de la historia, una afirmación que proviene de la propia empresa y que, en todo caso, indica la escala del compromiso.

Un pedido de gran tamaño

Según informó electrive, los vehículos pertenecen a las clases 5 y 6 del sistema estadounidense, con un peso bruto de entre 7,25 y 11,79 toneladas. Son los camiones que se ven a diario en las calles: furgonetas de reparto grandes y camiones rígidos que recogen y entregan paquetes en barrios y zonas comerciales. FedEx los destinará a sustituir unidades diésel en sus operaciones de recogida y entrega en Estados Unidos y Canadá. En Canadá interviene también Kaizen Automotive Group, un distribuidor local vinculado al acuerdo.

Por qué este tipo de camión es ideal para electrificar

El reparto de última milla tiene características que favorecen al motor eléctrico. Los camiones recorren distancias previsibles, paran y arrancan constantemente y regresan cada noche al mismo centro de distribución, donde pueden cargarse. En esas condiciones, la frenada regenerativa recupera energía en cada parada, y el menor ruido y la ausencia de emisiones locales mejoran la vida de los barrios por los que circulan. Harbinger indica, además, que sus camiones tienen un radio de giro de unos 12,8 metros, una medida relevante para maniobrar en calles estrechas y patios de distribución. Para una empresa con una operación de reparto de gran escala, incluso pequeñas mejoras de costo por kilómetro se multiplican de forma considerable.

Ahorro y reducción de emisiones

La empresa fabricante ha compartido algunas estimaciones sobre el impacto económico y ambiental de la operación. Calcula que el pedido permitirá a FedEx ahorrar unos 40 millones de dólares al año y cerca de 800 millones durante 20 años, además de evitar la emisión de unos 1,7 millones de toneladas de dióxido de carbono en ese periodo. Conviene recordar que se trata de proyecciones de Harbinger, no de resultados auditados, pero ayudan a entender la lógica: un camión eléctrico cuesta más al principio, pero su energía y su mantenimiento son más baratos a lo largo de los años. Si las estimaciones se cumplen, la inversión inicial se compensaría con el ahorro en combustible y mantenimiento, uno de los argumentos que más pesan en las decisiones de las flotas comerciales.

Cuándo llegarán los camiones

Las entregas comenzarán a finales de 2027, por lo que el impacto real se verá en la calle dentro de poco más de un año. Los detalles sobre autonomía y sistema de propulsión todavía no se han divulgado, así que por ahora no es posible evaluar sus prestaciones concretas. La fecha, en cualquier caso, da a la empresa un margen razonable para preparar los depósitos, instalar cargadores y formar a los conductores y técnicos. Los primeros camiones recorrerán calles reales dentro de poco más de un año, y los resultados de ese primer periodo serán observados de cerca por el resto del sector logístico. Si el resultado es positivo, la experiencia de FedEx podría animar a otras empresas de reparto a revisar sus planes de electrificación.

El camino de FedEx hacia 2040

El encargo encaja en una estrategia a largo plazo. FedEx tiene el objetivo de electrificar su servicio de recogida y entrega para 2040, y ya había mostrado interés en Harbinger antes de este pedido: a comienzos de 2025 codirigió una ronda de inversión de 160 millones de dólares en la compañía, según los datos publicados. Es decir, la logística no solo compra los camiones, sino que ha apostado también por el fabricante que los construye.

Lo que significa para la industria

Para el sector automotriz, la noticia confirma que los vehículos comerciales eléctricos están pasando de las pruebas piloto a los pedidos masivos. Hay varias razones por las que este movimiento importa:

  • Demanda estable: un pedido de 2.000 unidades da al fabricante visibilidad para planificar su producción y su cadena de suministro.
  • Efecto de arrastre: cuando una empresa del tamaño de FedEx apuesta por un proveedor, otros operadores logísticos suelen observar el resultado con atención.
  • Nuevos actores: Harbinger demuestra que una empresa joven puede competir en un segmento dominado durante décadas por fabricantes tradicionales de camiones.

Para el ciudadano de a pie, el beneficio más visible será probablemente acústico: calles más silenciosas y menos humo en las zonas de entrega. Para las empresas, un costo operativo más predecible.

La noticia no resuelve todos los retos de la electrificación del transporte, como la infraestructura de carga en los depósitos o los plazos de entrega de las baterías. Pero muestra que el reparto urbano es uno de los terrenos donde el camión eléctrico ya tiene sentido económico. Cuando una flota de este tamaño cambia de motor, la ciudad entera lo nota.

Extracto: FedEx hizo un pedido de 2.000 camiones eléctricos a Harbinger, valorado en más de 300 millones de dólares, para sustituir unidades diésel en Estados Unidos y Canadá. Las entregas comenzarán a finales de 2027 y encajan en su objetivo para 2040.