Ford admitió que la fecha de producción de su pickup eléctrica económica, la Fathom, ya no está garantizada para 2027 como se había prometido inicialmente. El propio director ejecutivo, Jim Farley, lo reconoció sin rodeos ante Automotive News: «No hemos logrado aterrizar el avión de la producción en masa del UEV todavía. Va a ser un esfuerzo enorme lanzar esto a escala, al costo correcto y a tiempo». La frase resume el momento que atraviesa uno de los proyectos más ambiciosos de Ford: una camioneta eléctrica pensada para vender por menos de 30.000 dólares y competir directamente con los fabricantes chinos.

El origen de una apuesta arriesgada
La Fathom nació como la respuesta de Ford a una amenaza muy concreta: la llegada de fabricantes chinos como BYD, capaces de producir vehículos eléctricos a un costo muy por debajo del de sus rivales occidentales. Para competir, Ford decidió construir una plataforma completamente nueva, llamada UEV (Universal Electric Vehicle), diseñada desde cero para fabricar autos eléctricos más simples y baratos, en lugar de adaptar plataformas pensadas originalmente para otro tipo de vehículos. La Fathom sería el primer modelo en usar esa arquitectura, con un precio de lanzamiento cercano a los 30.000 dólares, destino incluido.
Qué ofrece la Fathom sobre el papel
Más allá de su precio, la propuesta de la Fathom no es la de una camioneta básica: incluye integración con Apple Maps, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, el sistema de manejo asistido BlueCruise, carga bidireccional, llave digital y un puerto de carga NACS, el mismo estándar que utiliza Tesla. Ford también promete más espacio interior que una Toyota RAV4, pese a tratarse de una pickup pensada para el segmento de entrada. La compañía apunta a vender 100.000 unidades durante el primer año de producción, una meta ambiciosa para un vehículo que todavía no ha salido de la fase de desarrollo.
Por qué la fecha de 2027 ya no es tan segura
El problema central, según reconoció el propio Farley, es que los vehículos de BYD tienen una ventaja de costo de aproximadamente 20% en sus baterías frente a la Fathom. Para cerrar esa brecha, el equipo de ingeniería de Ford rediseñó motores, cajas de cambios e inversores con el objetivo de permitir el uso de baterías más pequeñas sin sacrificar demasiada autonomía. El vicepresidente Alan Clarke reconoció que alcanzar el punto de precio de 30.000 dólares exigió innovaciones de proveedores y un trabajo de diseño considerable, lo que explica por qué la compañía ha sido cautelosa a la hora de confirmar que la producción arrancará exactamente como estaba planeado.
La inversión que Ford ya comprometió
Pese a la incertidumbre sobre el calendario, Ford mantiene su compromiso financiero con el proyecto: la compañía está invirtiendo 5.000 millones de dólares en total entre la planta de ensamblaje de Louisville, en Kentucky, y el parque de baterías BlueOval en Michigan, de los cuales 2.000 millones corresponden específicamente a la reconversión de la planta de Louisville. Esa cifra demuestra que, más allá de las dudas sobre el cronograma, Ford no está dando marcha atrás en su apuesta por la plataforma UEV, sino ajustando expectativas sobre cuándo logrará ponerla a funcionar a la escala que necesita.
Lo que está en juego para Ford
Si la Fathom no logra llegar a tiempo o al precio prometido, Ford perdería terreno frente a una competencia china que ya avanza con rapidez en mercados fuera de Estados Unidos y que empieza a generar presión incluso dentro del mercado estadounidense. Pero si la compañía logra resolver los desafíos de costo y escala, tendría en sus manos un vehículo capaz de abrir el segmento eléctrico a un público mucho más amplio, algo que ningún fabricante estadounidense ha conseguido todavía con una pickup. El propio reconocimiento público de Farley sugiere que Ford prefiere gestionar las expectativas ahora antes que prometer una fecha que luego no pueda cumplir.
El caso de la Fathom también se ha convertido en una especie de termómetro para medir si los fabricantes estadounidenses tradicionales pueden igualar la eficiencia de costos que han alcanzado los fabricantes chinos en los últimos años. La plataforma UEV no solo debe producir un vehículo competitivo en precio, sino demostrar que Ford puede rediseñar su forma de fabricar autos eléctricos desde cero, algo que hasta ahora ningún fabricante occidental ha logrado replicar al mismo nivel que BYD o sus pares chinos.
Una promesa que todavía debe demostrarse
La Fathom sigue siendo, por ahora, una apuesta sobre el papel: un precio atractivo, una lista de funciones competitiva y una plataforma pensada para pelear directamente contra los fabricantes chinos. Pero las propias palabras de su director ejecutivo dejan claro que convertir esa promesa en una camioneta real, a tiempo y al costo prometido, es un desafío que Ford todavía no ha resuelto por completo.