Mercedes-Benz admite que se pasó de frenada con las pantallas táctiles y recupera los botones físicos

10 agosto, 2026

Durante años, la carrera por digitalizar el interior de los coches parecía no tener freno: pantallas cada vez más grandes, menús táctiles para todo y cada vez menos mandos físicos en el salpicadero. Ahora, uno de los fabricantes que más ha empujado esa tendencia da un paso atrás sorprendente. Ola Källenius, consejero delegado de Mercedes-Benz, ha reconocido en una entrevista con la revista Autocar que la industria del automóvil «fue demasiado lejos» al eliminar los botones físicos en favor de las superficies táctiles.

Un reconocimiento poco habitual en la industria

Que el máximo responsable de una marca como Mercedes-Benz, pionera del gigantesco Hyperscreen que equipan modelos como el EQS o la Clase S, admita públicamente este exceso no es un gesto menor. Källenius ha explicado que, en su opinión, «a veces te adelantas y haces tecnología por el simple hecho de hacer tecnología, y quizás te olvidas un poco del cliente». La solución que plantea la marca alemana no es volver al salpicadero analógico de hace treinta años, sino encontrar un equilibrio: las pantallas grandes seguirán ahí y seguirán creciendo, pero las funciones que se usan con más frecuencia —climatización, intermitentes de emergencia, volumen del sistema multimedia— recuperarán mandos físicos dedicados.

No es solo una cuestión de gustos

Detrás de este giro hay algo más que estética o nostalgia: hay seguridad. Estudios de ergonomía realizados en Suecia han encontrado que el tiempo de reacción para ejecutar tareas básicas mediante pantallas táctiles puede llegar a duplicarse frente al uso de un botón físico, que el conductor puede accionar sin apartar la vista de la carretera gracias a la retroalimentación táctil. Investigaciones de la universidad estadounidense Texas A&M han llegado a conclusiones similares: la ausencia de esa respuesta física al pulsar se traduce en un peor desempeño en tareas secundarias mientras se conduce.

A esto se suma un factor regulatorio de peso: Euro NCAP, el organismo europeo que evalúa la seguridad de los coches nuevos, ha endurecido en 2026 sus criterios de valoración, penalizando específicamente aquellas funciones esenciales que obligan al conductor a navegar por menús táctiles en movimiento. Para conseguir la máxima puntuación de cinco estrellas, cada vez pesa más que ciertas funciones críticas de seguridad tengan un control físico directo.

Mercedes no está sola en este giro

El caso de Mercedes-Benz no es aislado. Hyundai reconoció hace unos meses que sus interfaces cien por cien táctiles generaban ansiedad en parte de sus clientes, y ya ha recuperado buena parte de los botones habituales en el Ioniq 5. A finales de julio, el propio consejero delegado de Ferrari, Benedetto Vigna, admitió también que los mandos táctiles se impusieron en la industria en parte porque fabricarlos resulta considerablemente más barato que integrar botones físicos, un argumento de coste que durante años pesó más que la comodidad real del conductor. Marcas como Toyota, Honda o Nissan, por su parte, nunca llegaron a eliminar del todo los botones de sus salpicaderos, una decisión que ahora empieza a parecer más acertada de lo que parecía hace unos años.

Qué cambia para el conductor

En la práctica, el mensaje de Mercedes-Benz es de coexistencia, no de vuelta atrás: la pantalla seguirá siendo el centro de la información, pero el botón recuperará su papel para la interacción inmediata que no puede esperar a que el conductor navegue por un menú. Los últimos lanzamientos de la marca ya incorporan volantes con mandos y ruedas físicas, y la compañía ha confirmado que esta filosofía se extenderá a los próximos modelos de toda la gama.

Para quien esté valorando comprar un coche nuevo o de ocasión en los próximos años, este giro de la industria es una buena noticia: promete interiores algo más intuitivos y, sobre todo, más seguros, sin renunciar a la tecnología que ya forma parte del día a día al volante.