NIO y Geely: la alianza de 2.400 millones por las baterías

29 septiembre, 2026

NIO y Geely confirmaron el 27 de septiembre de 2026 un acuerdo que redibuja el mapa de alianzas dentro de la industria eléctrica china: Geely adquirirá un 30% de NIO Power, la división de intercambio de baterías de NIO, en una operación que valora ese negocio en 2.400 millones de dólares. Para dos marcas que hasta ahora competían de forma directa por el mismo comprador, la decisión de unir fuerzas en torno a una tecnología que ambas consideran clave marca un cambio de estrategia significativo.

Una apuesta que NIO sostuvo casi en solitario

Desde que lanzó su primera estación de intercambio de baterías, NIO defendió el modelo de swap como una alternativa real a la carga tradicional, en un momento en que la mayoría de la industria eléctrica apostaba únicamente por cargadores cada vez más rápidos. Esa apuesta, sostenida durante años con una inversión enorme en infraestructura propia, hoy se traduce en una red de 3.790 estaciones de intercambio y más de 100 millones de cambios de batería completados, con un récord de 175.976 intercambios realizados en un solo día. Ese volumen de operación es, precisamente, lo que convierte a NIO Power en un activo lo suficientemente maduro como para atraer la inversión de un competidor directo.

Los términos de una operación cuidadosamente estructurada

El acuerdo combina una parte en efectivo, 94 millones de dólares, con un aporte no monetario: Geely suma a la operación su propio negocio de intercambio de baterías orientado a flotas comerciales, conocido como Yiyi, valorado en unos 570 millones de dólares. Tras el cierre de la operación, la propiedad de NIO Power quedará repartida entre NIO China con 63,6%, Geely con 30% y Wuhan Guangchuang con el 6,4% restante, aunque el acuerdo incluye una cláusula de ajuste que podría reducir la participación de Geely hasta un mínimo de 20% según el cumplimiento de determinados objetivos operativos. Geely, además, conserva la opción de invertir otros 94 millones de dólares dentro de los próximos dos años para elevar su participación hasta 34%.

Una transacción de doble vía

El acuerdo no se limita al negocio de intercambio de baterías: en paralelo, NIO adquirirá un 10% de Zhejiang Haohan Energy Technology, la unidad de carga de Geely, y venderá parte de sus propios activos de carga como parte del mismo paquete de negociación. Esta estructura cruzada sugiere que ambas compañías buscan, más que una simple inversión financiera, una integración operativa real entre sus respectivas redes de energía, combinando la fortaleza de NIO en intercambio de baterías con la infraestructura de carga que Geely ya opera de forma independiente.

Por qué Geely decide sumarse en lugar de competir

Para Geely, el acuerdo representa una vía mucho más rápida de acceder a una red de intercambio de baterías ya probada y operativa, en lugar de construir una desde cero, un proceso que a NIO le tomó años y una inversión considerable. A cambio, Geely aporta su negocio Yiyi enfocado en flotas comerciales, un segmento donde el intercambio de baterías resulta especialmente atractivo por la necesidad de minimizar el tiempo de inactividad de los vehículos. El plan declarado de ambas compañías es desarrollar soluciones de intercambio para los vehículos de consumo de Geely y sus operaciones de movilidad comercial, posicionando la red de NIO como el estándar por defecto en todo el portafolio de marcas del grupo.

Lo que representa para la tecnología de intercambio de baterías

Durante años, el intercambio de baterías fue visto por buena parte de la industria como una apuesta de nicho, limitada casi exclusivamente a NIO y a un puñado de aplicaciones específicas como taxis o flotas comerciales. La entrada de un grupo del tamaño de Geely como socio, y no como competidor, es una señal de que esa tecnología empieza a ganar legitimidad como alternativa complementaria a la carga rápida, especialmente en mercados donde minimizar el tiempo de espera resulta crítico para la rentabilidad de una flota.

Una alianza que redefine el mapa competitivo chino

Más allá de las cifras concretas del acuerdo, lo más relevante es el mensaje de fondo: dos de los fabricantes chinos de eléctricos más reconocidos, que hasta hace poco competían abiertamente por el mismo comprador, encontraron en la infraestructura de energía un terreno donde cooperar les conviene más que competir. En una industria china cada vez más presionada por la sobrecapacidad y la guerra de precios, este tipo de alianzas podría convertirse en la norma antes que en la excepción.