Baterías de sodio: la alternativa al litio que promete abaratar el coche eléctrico

18 agosto, 2026

Mientras la conversación sobre el coche eléctrico sigue girando en gran medida en torno al litio, un nuevo tipo de química de batería empieza a dar el salto del laboratorio a la producción en serie: las baterías de iones de sodio. CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo, ha confirmado que la producción a gran escala de esta tecnología arrancará a lo largo de 2026, un movimiento que podría cambiar de forma significativa el mapa de precios del coche eléctrico en los próximos años.

Por qué el sodio interesa tanto a la industria

El argumento a favor del sodio es, en el fondo, muy sencillo: es el sexto elemento más abundante del planeta, está presente en el agua del mar y en la sal común, y su extracción no depende de las tensiones geopolíticas ni de la concentración geográfica que sí condiciona al litio, cuya producción se concentra fundamentalmente en Australia, Chile, China y Argentina. Con los precios del carbonato de litio de grado batería al alza durante los primeros meses de 2026, disponer de una alternativa químicamente distinta y más barata de fabricar se ha convertido en una prioridad estratégica para los grandes fabricantes de baterías.

Ventajas técnicas: frío extremo y mayor seguridad

Más allá del coste, las baterías de sodio presentan ventajas técnicas concretas frente a las de litio. Según los datos publicados por CATL, sus celdas de sodio pueden mantener más del 90% de su rendimiento a temperaturas de hasta -40°C, una cifra muy superior a la de las baterías de litio convencionales, cuya autonomía suele caer de forma notable en invierno. También destacan por su mayor estabilidad térmica, lo que reduce el riesgo de incendio en caso de un impacto severo. El precio estimado de estas celdas podría situarse entre un 30% y un 40% por debajo del de las baterías LFP actuales, una de las químicas más económicas disponibles hoy en el mercado.

El gran obstáculo: la densidad energética

La contrapartida, al menos por ahora, es la densidad energética: las baterías de sodio actuales ofrecen menos energía por kilogramo que las de litio, lo que las condiciona de momento a coches pequeños y urbanos, donde el peso adicional resulta menos determinante. CATL trabaja para elevar esta densidad energética, y ya ha anunciado avances que sitúan la mejora en torno al 50% respecto a sus primeras generaciones, con el objetivo declarado de alcanzar los 600 kilómetros de autonomía en un plazo de unos tres años.

Los primeros coches con baterías de sodio ya tienen nombre

La fase comercial no es una promesa a largo plazo: CATL prevé que entre 10.000 y 20.000 vehículos eléctricos monten sus baterías de sodio a lo largo de este mismo año 2026, con producción a gran escala prevista para el último trimestre. El fabricante chino Changan aparece como uno de los primeros en confirmar un modelo de serie con esta tecnología, el Nevo A06, un sedán de 4,72 metros con una batería de 45 kWh capaz de superar los 400 kilómetros de autonomía en el ciclo chino CLTC (en torno a 300-320 kilómetros en el ciclo europeo WLTP), cuyo lanzamiento está confirmado para mediados de 2026. También se espera la llegada del Aion UT Super, fruto de una alianza entre JD.com, GAC y CATL.

¿Cuándo llegará a Europa?

Para el comprador español, la pregunta más relevante es cuándo empezará a notarse esta tecnología en el mercado europeo. La respuesta realista es que, al menos en los próximos años, el sodio convivirá con el litio en lugar de sustituirlo: mientras las baterías de estado sólido siguen siendo la gran promesa a largo plazo para los eléctricos de mayor autonomía y prestaciones, el sodio se perfila como la vía más rápida para abaratar de forma real los eléctricos urbanos de entrada, precisamente el segmento donde más está creciendo la competencia en España con la llegada de modelos como el propio Geely E2 o el Renault Twingo E-Tech.