Cada verano se repite la misma tragedia evitable: un niño olvidado dentro de un coche que, en cuestión de minutos, se convierte en una trampa mortal por el calor. La tecnología para evitarlo existe desde hace años y ya la evalúa Euro NCAP, pero sigue sin ser obligatoria en los coches nuevos que se venden en la Unión Europea, algo que un grupo de eurodiputados intenta cambiar precisamente ahora.

Qué es exactamente la detección de presencia infantil
La tecnología conocida como Child Presence Detection (CPD) es un sistema capaz de detectar si queda un menor dentro del vehículo después de que el conductor lo haya abandonado y cerrado, enviando de inmediato una alerta al teléfono móvil del adulto responsable o, en algunos casos, haciendo sonar el propio claxon del coche. Su objetivo es evitar lo que se conoce popularmente como «síndrome del bebé olvidado», que se produce cuando un cambio de rutina hace que un adulto, de forma completamente involuntaria, olvide que lleva a un menor en el asiento trasero.
Cómo detecta el coche que hay alguien dentro
Existen varias tecnologías capaces de realizar esta detección, y no todas funcionan igual. Los sistemas más sencillos utilizan sensores de peso integrados en el propio asiento, similares a los que ya emplean muchos coches para saber si hay que activar el airbag del acompañante, aunque su fiabilidad es limitada porque no siempre distinguen bien el peso de un niño pequeño en su silla infantil. Los sistemas más avanzados recurren a sensores de radar de banda ultra ancha (UWB) o incluso microrradares capaces de detectar movimientos mínimos como la respiración o el latido del corazón de un bebé dormido, sin necesidad de que se mueva de forma visible. También existen soluciones basadas en cámaras interiores con inteligencia artificial, capaces de identificar la presencia de un ocupante en cualquier plaza del vehículo, y sistemas que analizan los niveles de CO2 en el habitáculo, ya que la respiración de una persona altera de forma medible la composición del aire en un espacio cerrado.
Euro NCAP la evalúa desde 2023, pero no es obligatoria
Euro NCAP, el organismo que examina la seguridad de los coches nuevos en Europa, empezó a valorar de forma positiva la presencia de estos sistemas ya en 2023, centrando inicialmente el criterio en la protección de menores de tres años, y ampliándolo después para cubrir también a niños de mayor edad que pudieran quedar atrapados en el vehículo de forma involuntaria. Sin embargo, que Euro NCAP premie esta tecnología con mejor puntuación no equivale a que sea obligatoria: un fabricante puede prescindir de ella y aun así vender su coche en Europa, simplemente renunciando a parte de la puntuación en las pruebas de seguridad.
Una propuesta legislativa nacida de una tragedia reciente
El pasado mes de mayo, la muerte de un menor en el municipio coruñés de Brión, tras quedar olvidado en el interior de un vehículo, volvió a poner el foco sobre este problema. Poco después, el eurodiputado socialista español Nicolás González Casares presentó una propuesta para que la Unión Europea obligue a instalar sistemas de detección de presencia infantil en todos los vehículos nuevos, a través de tres enmiendas a la legislación conocida como «Omnibus» de vehículos a motor, que se tramita actualmente en la comisión conjunta de Industria, Medio Ambiente y Mercado Interior del Parlamento Europeo. La propuesta ha recibido el respaldo de varios eurodiputados españoles adicionales. Según ha explicado el propio González Casares, la tecnología «ya existe y es evaluada desde 2023 por Euro NCAP», por lo que, en su opinión, la obligación normativa es el paso lógico que falta para que su implantación deje de depender de la voluntad comercial de cada fabricante.
Un problema más frecuente de lo que parece
Aunque cada caso individual suele tratarse como un suceso aislado y excepcional, los datos agregados a nivel europeo muestran que el fenómeno se ha repetido en al menos siete ocasiones distintas en el continente durante los dos últimos años, una cifra que, según defienden los promotores de la nueva normativa, podría reducirse de forma drástica con una tecnología que ya está madura y que en muchos casos apenas encarece el coste de fabricación de un vehículo.
Qué puede hacer el comprador mientras tanto
Hasta que la obligación normativa, si llega a aprobarse, se haga efectiva, la detección de presencia infantil sigue siendo una característica opcional o exclusiva de los acabados más altos de gama en la mayoría de fabricantes. Para cualquier familia que esté valorando la compra de un coche nuevo, especialmente si va a viajar habitualmente con niños pequeños, merece la pena preguntar de forma explícita por la disponibilidad de este sistema, ya sea de serie o como opción, del mismo modo que hoy se pregunta de forma habitual por el número de airbags o la calificación Euro NCAP de un vehículo.