Geely y la carga a 1.800 kW: la nueva carrera contra BYD

9 septiembre, 2026

La carrera por la carga más rápida del mundo eléctrico sumó un nuevo capítulo el 4 de septiembre de 2026, cuando Geely confirmó estar desarrollando un sistema de carga ultrarrápida capaz de entregar hasta 1.800 kilovatios de potencia, una cifra que superaría en un 20% el récord actual de 1.500 kW que BYD ya opera en miles de estaciones en China. El anuncio, hecho durante la presentación del Geely EX2, vuelve a poner la velocidad de recarga en el centro de la competencia entre fabricantes chinos, en un momento en que buena parte del mundo todavía discute cómo masificar cargadores de 150 o 250 kW.

Una carrera que ya lleva varios capítulos

La disputa por la carga ultrarrápida no es nueva, pero se ha acelerado notablemente en los últimos dos años. BYD sorprendió al mercado con su tecnología Flash Charging de 1.000 kW, luego elevada a 1.500 kW, y hoy opera más de 10.000 estaciones en China con un ritmo de instalación de aproximadamente 55 nuevos puntos por día. Ese despliegue masivo es, en realidad, la parte más difícil de igualar: cualquier fabricante puede anunciar una cifra de potencia en un laboratorio, pero escalarla a una red de miles de estaciones operativas requiere una inversión y una coordinación logística que pocas compañías fuera de China han demostrado poder sostener.

Qué propone Geely y en qué se diferencia

Michael Yang, director general de Geely para el Reino Unido, confirmó el desarrollo del sistema de 1.800 kW durante la presentación del EX2, aunque fue claro en que la tecnología todavía se encuentra en fase de desarrollo, sin fecha confirmada de industrialización. El sistema se apoyaría en baterías estacionarias instaladas en cada estación de carga, una solución que permite entregar picos de potencia muy altos sin depender exclusivamente de la capacidad de la red eléctrica local, un cuello de botella habitual para este tipo de infraestructura. Geely ya cuenta con experiencia previa en la materia a través de su filial Zeekr, que comercializa vehículos con arquitectura eléctrica de 900 voltios capaces de cargar hasta 600 kW, una cifra que hasta hace poco parecía el límite razonable para un vehículo de producción masiva.

Lo que significan cinco minutos de carga

Si la cifra de 1.800 kW se confirma en condiciones reales, un vehículo compatible podría recuperar una carga completa en apenas cinco minutos, un tiempo comparable al que toma repostar combustible en una estación convencional. Esa comparación es, precisamente, el argumento central que los fabricantes chinos utilizan para acelerar la adopción de eléctricos: mientras la autonomía y el precio ya no son obstáculos tan grandes como hace algunos años, el tiempo de carga sigue siendo la barrera psicológica más difícil de superar para muchos compradores acostumbrados a la inmediatez de un tanque de gasolina.

La distancia con el resto del mundo

El contraste con mercados como España, donde solo el 5% de los cargadores públicos alcanza los 250 kW o más, según datos citados en el anuncio, ilustra la brecha que separa a China del resto del planeta en materia de infraestructura de carga. Esa diferencia no es solo tecnológica: responde a un modelo de despliegue estatal y privado coordinado que ha permitido a China construir en pocos años una red que Europa y América Latina todavía tardarán tiempo en replicar, incluso si sus fabricantes lograran vehículos compatibles con esas potencias de carga.

Una advertencia dentro del propio anuncio

El mensaje más significativo del anuncio de Geely no fue técnico, sino estratégico. Según la cita textual recogida durante la presentación, «la carrera no es sobre quién presenta más kilovatios, sino sobre quién logra un despliegue a escala y una operación rentable». Esa frase resume el verdadero desafío de la tecnología de carga ultrarrápida: los picos de potencia elevados son relativamente fáciles de demostrar en un prototipo, pero mantener miles de estaciones funcionando de forma rentable, sin degradar las baterías de los vehículos ni sobrecargar la red eléctrica, es un problema de ingeniería y negocio mucho más complejo.

Qué puede esperar el resto de la industria

Geely no ha anunciado todavía acuerdos con operadores de estaciones de carga fuera de China, aunque el plan declarado contempla primero alianzas con redes existentes y, más adelante, estaciones propias multimarca. Para el resto de los fabricantes, el mensaje es claro: la ventaja de China en carga ultrarrápida se está ampliando, no reduciendo, y cualquier marca que quiera competir en el segmento eléctrico global tendrá que decidir si desarrolla su propia tecnología de carga o si depende de que la infraestructura de sus mercados finalmente alcance a sus vehículos.

Para los mercados latinoamericanos, donde la red de carga pública todavía se concentra mayoritariamente en potencias de 50 a 150 kW, esta carrera tecnológica se percibe todavía lejana. Sin embargo, la experiencia reciente con la llegada de marcas chinas a precios competitivos sugiere que la brecha podría cerrarse más rápido de lo esperado, especialmente si esos mismos fabricantes deciden replicar en la región parte de la infraestructura que ya dominan en su mercado de origen.